EL SUPERCLÁSICO TUVO TODOS LOS CONDIMENTOS

Boca y River no se sacaron ventajas en el duelo correspondiente a la penúltima fecha de la Zona Campeonato, y la definición del Grupo A se hará esperar hasta el próximo fin de semana.

Los dos equipos llegaban al partido con la misma cantidad de unidades, liderando su zona, aunque el Xeneixe ocupa el primer lugar por tener mayor diferencia de gol.

Tras el buen presente de ambos, se esperaba un encuentro lleno de expectativas, (habían pasado catorce meses desde su último enfrentamiento) y vaya que se cumplieron. Cuatro goles, dos expulsiones, polémica, juego fuerte y momentos de tensión. Todos los condimentos para un superclásico.

River comenzó proponiendo más en el juego y tuvo las primeras ocasiones del partido, aunque Boca golpeó en la primera ocasión. A los nueve minutos, tras un buen pase de Mauro Zárate, Wanchope Abila apareció por la espalda de Paulo Díaz y la mandó al fondo del arco para marcar el 1 a 0 parcial. El millonario tuvo la oportunidad de empatarlo, pero el arquero Andrada y el palo se lo negaron. Por su parte, Armani también intervino atajando un disparo de afuera del área, pero que no produjo demasiado peligro. Luego llegó la primera gran polémica: un duro codazo de Campuzano sobre Carrascal, que debió derivar en expulsión, pero el árbitro decidió sacar amarilla.  Así, con el marcador en favor del local, finalizó la primera etapa.

En la segunda parte, el local contó con la oportunidad de aumentar la ventaja, en una jugada de claro offside que el juez de línea no sancionó, y Armani le tapó un gran mano a mano al autor de la primera conquista del cotejo. Promediando los 12 minutos del complemento vino la primera expulsión. Quien debió abandonar la cancha en el primer tiempo, volvió a golpear a un rival, esta vez con el puño y debió irse a las duchas. Aunque ambas acciones debieron ser roja directa, el juez Rapallini le mostró doble amarilla. Otra de las polémicas, fue la no expulsión de Buffarini, que fue amonestado al comienzo del encuentro y luego cometió varias infracciones adrede.

Tras quedarse en ventaja numérica, Gallardó decidió reforzar el medio campo y el ataque del conjunto Millonario. Una de las variantes fue el juvenil Girotti, que ingresó por Carrascal, y que terminó marcando el gol del empate 1 a 1 a los 73 minutos de juego, tras una gran jugada del equipo visitante. Poco tiempo después, a los 76, tras un peligroso ataque, Nacho Fernández se encontró con un mal despeje de la defensa de Boca y puso un preciso centro para que Borré anote el 2 a 1.

Cuando parecía que River iba a quedarse con la victoria, se fue expulsado de manera correcta Enzo Pérez, y quedaron diez versus diez. A cinco minutos del tiempo reglamentario, Tévez colocó un exquisito pase, otra vez a las espaldas de la defensa, que Villa aprovechó y no falló ante la salida del arquero, y fue el 2 a 2 definitivo.

Un gran partido, con un pésimo arbitraje de Rapallini y sus asistentes, que no influyó en el resultado, pero que dejó en evidencia no estar a la altura del encuentro.

EDITORIAL
José Manfredi
Río Tercero – Cba

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