JUBILADOS: POR LA REFORMA, EL GASTO PREVISIONAL SE ACHICÓ 10%

La reforma del sistema previsional cordobés llevada a cabo el año pasado, la tercera de fondo que el peronismo aplicó en dos décadas, le permitió al Gobierno de Juan Schiaretti acotar sustancialmente el déficit de la Caja de Jubilaciones y reducir en términos reales 10% el gasto previsional, aun cuando tuvo impacto en el segundo semestre del año.

Dada la magnitud de ese gasto, el ahorro fue clave para que el fisco, afectado por la crisis del Covid, pudiera sortear el año de pandemia sin sobresaltos graves.

En términos globales, esta reforma, más el arreglo con los bonistas por la deuda, le dieron aire a Schiaretti para marcar cierta autonomía -a veces más robusta, otras menos- frente a las decisiones de la dupla Alberto Fernández -Cristina Kirchner.

La ley 10.694, bautizada como Fortalecimiento de la Solidaridad y Sostenibilidad del Sistema Previsional, fue aprobada en un polémico trámite exprés el 20 de mayo de 2020 y reglamentada el 19 de junio de ese año. Los cambios se aplicaron en los haberes de junio e implicaron diferir la movilidad dos meses, un aporte obligatorio de quienes cobran dos beneficios, y los cambios en el cálculo del haber inicial y en las pensiones, entre otros.

A más de un año de vigencia, llama la atención que no exista aún un análisis oficial de los resultados de esa reforma, presentada en ese entonces como la única herramienta para poder seguir pagando en tiempo y forma los haberes a más de 100 mil cordobeses. El Informe Anual de la Caja todavía no se publicó.

¿Fue tan así? Es difícil hacer un ejercicio contrafáctico porque además se agregó una pandemia (con restricciones a la movilidad muy severas y extensas) que nadie proyectaba en mayo. Y porque además, la inflación promedio fue del 39% y los salarios del sector público, inusualmente, quedaron atrasados respecto de la suba de precios.

Diferir la movilidad es una herramienta efectiva en términos fiscales si hay alta inflación, porque al demorar el aumento a los pasivos, se licúa el gasto. Lo que se terminó haciendo es licuar ambas cosas: gasto previsional y salarial.

No hay que perder de vista el contexto en el que pasó: 3,5 millones de informales perdieron sus trabajos y a buena parte del sector privado se le aplicó recortes del 25% por las suspensiones. El PIB perdió casi el 10%.

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