EL CONMOVEDOR MENSAJE DE UN HOMBRE A SU MUJER A MINUTOS DE MORIR POR COVID: «DEBÍ PONERME ESA MALDITA VACUNA»

Michael Freedy era un padre de familia de cinco hijos que vivía en la ciudad estadounidense en Los Ángeles, pero con sólo 39 años falleció a causa de Covid.

Su historia trascendió porque pocos horas de su deceso, dejó un mensaje devastador en el que se arrepentía de no haberse vacunado previamente y así, ahorrarle el sufrimiento a su familia.

Tanto Michael como su pareja decidieron no recibir sus respectivas inoculaciones por miedos a los posibles efectos secundarios. 

En la confesión que le dejó a su mujer, que se hizo viral a través de las redes sociales, le manifestó algo que estremeció a todos. «Debí ponerme esa maldita vacuna»detalló en el escrito culpándose de no haberlo hecho.

El mensaje lo redactó con el último aliento antes que los médicos de la Unidad de Cuidados intensivos lo sedara, casi como sintiendo que no iban a volver a levantarse.

«Solo tiene 39 años. Nuestros bebés ahora no tienen padre. No se puede decir que soy joven y no me afectará, porque sí lo hará», la manifestó Jessica DuPreez, en una entrevista con la cadena Fox.

Dos semanas antes del suceso la pareja estaba de vacaciones con sus cinco hijos de 17, 10, 7, 6 y 17 meses en San Diego, California. 

Y fue allí donde enfermó Freedy, pero el justificaba su mal cuerpo a haberse quemado tomando el sol e incluso su piel se puso muy roja, «casi púrpura» y le salieron pequeñas ampollas por todo el cuerpo.

A partir de ahí el padre tuvo escalofríos, perdió el apetito y era incapaz de dormir bien, pero aún así lo atribuían a una intoxicación solar.

Eso lo llevó a ir a emergencias y fue allí donde, apenas minutos le dieron la peor noticia, se había contagiado de Covid. 

Lo llamativo fue que los médicos lo mandaron a su casa, pero al rato de haber llegado, no se podía sostener en pie, estaña asustado, se mareaba y tambaleaba, por lo que su pareja decidió llamar a la ambulancia.

Al llegar nuevamente al nosocomio descubrieron que tenía pulmonía, pero a diferencia de su control, su temperatura subía y ni la asistencia del oxígeno lograba mejorar su estado. 

«¡Oye cariño! Es importante. Lo intenté. Me van a llevar a la UCI. Te amo tanto con todo lo que soy», escribía Freedy a su mujer DuPreez, por suerte ella pudo llamarle antes de su intubación.

«Me dijo que me ama y yo le dije que lo amo mucho y que, por favor, pelee y venga a casa conmigo. Esa fue la última vez que pude escuchar su voz o comunicarme con él», cerró devastada DuPreez.

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